17/04/2024
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¿Qué son las sociedades de capital?

1- ¿Qué son las sociedades de capital?

Las sociedades de capital son un tipo específico de empresas, en donde lo relevante no son tanto los socios, sino las contribuciones que éstos hagan. La medida de cuánto participa cada socio en la empresa se determina según lo que aporta al capital social. El capital se encuentra dividido en partes alícuotas, ser propietario de esas partes alícuotas – participaciones o acciones – es lo que te proporciona la posición de socio.

Así que, en resumen, la forma legal en que estas empresas están organizadas se basa principalmente en la idea del capital social, en cuanto reflejo estatutario de la suma de las aportaciones de cada socio en términos de valor nominal a la empresa.

Las sociedades de capital dan nacimiento a una persona jurídica, con capacidad para mantener sus propias relaciones jurídicas y para operar en el tráfico como sujeto de derecho. Este tipo de sociedades asumen la responsabilidad de sus deudas exclusivamente con su propio patrimonio. Es decir, la responsabilidad se restringe al capital aportado por los socios. El capital social funciona como garantía frente a los acreedores y fija la responsabilidad de cada socio frente las deudas sociales.

Cabe destacar que, los estatutos sociales de las sociedades de capital cumplen un rol fundamental al establecer las normas internas que orientarán tanto la estructura organizativa como el funcionamiento de la sociedad. Los estatutos sociales constituyen un elemento esencial dentro de la escritura pública de constitución de la sociedad.

La norma jurídica que regula este tipo de sociedades es el Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital (LSC), sin perjuicio de ser complementado con diversos textos legales, entre los más destacados; la Ley de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión, la Ley de Creación y Crecimiento de empresas, la Ley de fomento del ecosistema de las empresas emergentes (Ley de Startups), el Reglamento del Registro Mercantil y el Código de Comercio.

2- Tipos de sociedades de capital

Los tres tipos de sociedades de capital son: la sociedad anónima (S.A), la sociedad de responsabilidad limitada (S.L) y la sociedad comanditaria por acciones. Cada tipo societario, contempla diferentes formas jurídicas para poder establecerse como sociedad, y tienen todas sus peculiaridades.

La S.A es un tipo social pensado para las grandes empresas. Exige un capital social mínimo de 60.000 euros para la constitución de la sociedad (art. 4.2 LSC). “En la sociedad anónima, el capital, que estará dividido en acciones, se integrará por las aportaciones de todos los socios, quienes no responderán personalmente de las deudas sociales” (art. 1.3 LSC). Las acciones podrán estar representadas por medio de títulos o por medio de anotaciones en cuenta tal y como se establece en el artículo 92.1 LSC.

La Ley de Sociedades de Capital incluye numerosas especialidades de régimen para las «sociedades anónimas cotizadas» (Título XIV) y las concibe como un tipo singular de sociedad anónima, en atención a sus particulares características organizativas y funcionales. Tendrá la consideración legal de sociedad anónima cotizada aquella cuyas acciones sean admitidas a negociación en un mercado regulado de valores, como sería el caso de las Bolsas de Valores.

La Ley de Sociedades de Capital incluye numerosas especialidades de régimen para las «sociedades anónimas cotizadas» (Título XIV) y las concibe como un tipo singular de sociedad anónima, en atención a sus particulares características organizativas y funcionales.

La S.L. es una forma jurídica especialmente diseñada para empresas de pequeña o mediana dimensión económica. Su capital social está dividido en participaciones sociales, y el capital mínimo legal requerido es de 1 euro. Este requisito de capital mínimo ha experimentado modificaciones en los últimos años, en virtud de la publicación de la Ley de Creación y Crecimiento de Empresas, que modifica el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital.

Antes de la entrada en vigor de la Ley de Creación y Crecimiento de Empresas, el capital mínimo exigido era de 3.000 euros. Sin embargo, según lo establecido ahora, mientras la Sociedad de Responsabilidad Limitada no alcance el monto de 3.000 euros, estará obligada a reservar el 20% de sus beneficios hasta alcanzar dicha cantidad. Es importante destacar que el objetivo de reducir el capital mínimo a 1 euro fue facilitar el inicio de actividades empresariales, no disminuir el capital social en sí.

Las participaciones carecen, a diferencia de las acciones, de la aptitud necesaria para ser objeto de negociación en los mercados de valores. La responsabilidad de los socios frente a las deudas sociales se limita al capital aportado y es una responsabilidad solidaria.

La sociedad comanditaria por acciones se caracteriza por contar tanto con socios colectivos como con socios comanditarios. Los socios colectivos tienen una responsabilidad ilimitada, personal y solidaria por las deudas de la sociedad, esto es, que responden incluso con su propio patrimonio. Estos socios participan en la gestión de la sociedad como administradores de la misma. En cambio, los socios comanditarios tienen limitada su responsabilidad a su aportación y estos participan en la sociedad a través de la junta general de accionistas.

3- Principios fundamentales

3.1- Constitución de las sociedades de capital

El proceso de constitución regular de las sociedades de capital tiene dos requisitos, estos son; el otorgamiento de la escritura publica y la inscripción de esa escritura publica en el Registro Mercantil (art. 20 LSC).

Si no se cumple alguno de estos requisitos estaríamos ante una sociedad irregular. Las sociedades irregulares tienen personalidad jurídica, ya que el nacimiento de la PJ depende de la voluntad de los socios no de la publicidad legal (es decir, la inscripción). En atención al artículo 39 LSC la sociedad deviene irregular bien porque no hay voluntad de inscribirla o bien porque pasa un año desde el otorgamiento de la escritura publica (pasado un año sin inscripción se presume iuris et de iuris, que no hay voluntad).

Las consecuencias de la irregularidad son;

  • Inoponibilidad de los pactos no inscritos: aquellos pactos que no hayan sido inscritos no podrán ser oponibles a terceros (principio de publicidad negativa).
  • Mayor responsabilidad de los gestores: tendrán responsabilidad solidaria. Esto se debe a que así se incentiva a constituir las sociedades de forma regular y para dar más garantía a los terceros de buena fe.

3.2- Aportaciones sociales

Llamamos aportaciones sociales a todos aquellos bienes o dinero que son entregados por los socios a la sociedad a cambio de las acciones o participaciones. En las sociedades de capital no hay socios industriales, estos son los que aportan trabajo, solo se puede aportar dinero o bienes (materiales o inmateriales). Por tanto, las aportaciones podrán ser dinerarias o no dinerarias, y en este último caso han de ser bienes susceptibles de valoración económica.

Al margen de las aportaciones sociales que necesariamente han de hacer los socios, en los estatutos de las sociedades de capital se pueden establecer prestaciones accesorias o, lo que es lo mismo, obligaciones a cargo de todos o algunos de los socios que son distintas de la principal de realizar las aportaciones comprometidas por cada uno de ellos (art. 86.1 LSC) . Por ejemplo, supongamos que en una sociedad anónima de tecnología, dos socios fundadores acuerdan una prestación accesoria en la que uno de ellos se compromete a brindar asesoramiento técnico y apoyo continuo en el desarrollo de nuevos productos durante los primeros dos años de la empresa. Esta prestación no está directamente relacionada con la participación accionaria de los socios, pero se establece como un acuerdo adicional que beneficia a la sociedad.

3.3- Acciones y participaciones como parte del capital

Las acciones y participaciones son parte del capital social. El capital social es una cifra que figura en los estatutos de la sociedad que representa el valor de las acciones/participaciones de las aportaciones de los socios. El capital se encuentra dividido en partes alícuotas. Es una forma de identificar a los socios que forman la empresa según su participación patrimonial. La condición de socio va unidad a la titularidad de acciones/participaciones.

Aunque tanto las acciones como participaciones confieren un conjunto de derechos a los socios, ello no significa que éstos tengan que ser necesariamente iguales dentro de una misma sociedad. Lo más habitual, en términos prácticos, es que en una sociedad todas las acciones o participaciones atribuyan unos mismos derechos, en cuyo caso no habrá más diferencias entre los socios que las que puedan derivarse de su distinto grado de participación en el capital. Pero es posible que una sociedad agrupe a socios con intereses divergentes (gestores, empleados, financiadores, etc.), por lo que la Ley permite que los estatutos sociales puedan crear acciones o participaciones con un diverso contenido de derechos.

Es importante distinguir entre el capital social y el patrimonio de una sociedad. El capital social representa una cifra fija y convencional establecida en los estatutos de la sociedad, que corresponde a la suma de los valores nominales de las acciones o participaciones sociales en que se divide. Por otro lado, el patrimonio se refiere al conjunto de bienes, derechos y obligaciones de naturaleza económica que pertenecen a la sociedad en un momento dado. La cifra del capital tiene así un carácter estable y constante, y sólo mediante un acuerdo formal de la sociedad de aumento o de reducción de esa cifra puede ser modificado.

3.4- Régimen jurídico de las acciones y participaciones 

Las acciones o participaciones de una sociedad tienen que ser suscritas al 100% (en el momento de constituir la sociedad todas las acciones tienen que ser titularidad de alguna persona) otra cosa es el desembolso (“pagadas”) que en el caso de S.L, deben ser desembolsadas al 100% (art. 78 LSC), y en el caso de S.A, al menos una cuarta parte de valor nominal de cada acción (art. 79 LSC).

Lo no desembolsado es lo que se conoce como una obligación de pago de desembolsos pendientes (también se conoce como los dividendos pasivos), y estos pagos de desembolso pendiente tiene que realizarse en el plazo que se establezca en los estatutos (art. 81 LSC).

La obligación de pago de desembolsos pendientes no puede ser condonada pues esto seria aceptar que hay una parte del capital de la sociedad que ha sido suscrito, pero no se va a realizar las aportaciones. Sin embargo, sí puede extinguirse; esto ocurre cuando, por ejemplo, se reduce el capital social, en este caso, el capital social seria menor teniendo que realizar menos aportaciones y pudiendo reducirse al capital ya aportado

3.5- La transmisión de las acciones y participaciones

La posición de socio es de carácter naturalmente transmisible, aunque no significa que sean de libre transmisión. El carácter naturalmente transmisible se establece para permitir que los socios abandonen la sociedad sin afectar el patrimonio de esta. Sin embargo, es importante señalar que existen restricciones:

  • La sociedad anónima esta pensada como un tipo societario para la gran sociedad, con un gran numero de socios y que no sea relevante la personalidad de los socios, por lo que es una sociedad naturalmente abierta. Podemos entender que en la sociedad anónima la regla que rige en materia de existencia o no de restricciones es el principio general de libre transmisibilidad, sin embargo, puede ser limitado. Para que las restricciones sean válidas frente a la sociedad, se exige que recaigan sobre acciones nominativas, acciones que se emiten a nombre de un titular, y que estén expuestas en los estatutos (excepción: las sociedades anónimas cotizadas: no se pueden restringir la transmisión).
  • La sociedad de responsabilidad limitada tiene un carácter esencialmente cerrado, lo que implica la prohibición de cláusulas que permitan una transmisión casi libre (art. 108 LSC) . Ante esta situación, el legislador establece un régimen supletorio para los casos en los que la sociedad no dice nada respecto de las restricciones o que aun diciéndolo sean tan laxas que desnaturalicen la esencia de sociedad cerrada. El régimen supletorio se compone de dos aspectos fundamentales:
    1. La transmisión a allegados, como otros socios, cónyuge, ascendientes o descendientes, se considera libre.
    2. En caso de que un socio desee transmitir a un tercero, esta transmisión no será libre. El socio debe notificar a la sociedad, detallando las condiciones de la transmisión (número de participaciones, identidad del adquiriente, precio, entre otros). La sociedad convoca una Junta General para discutir este proyecto de transmisión. La sociedad puede autorizar la transmisión, comunicando que está autorizada y permitiendo su realización, o puede denegarla. En caso de denegación, la sociedad debe presentar alternativas de adquirientes. Si tres meses después de la notificación de la intención de transmitir la junta no se pronuncia, se considera autorizada la transmisión por silencio positivo.

3.6- Órganos sociales de las sociedades de capital

Dualidad de órganos:

  • La Junta general o junta de socios es el órgano deliberativo de los socios de una sociedad en la cual expresan sus opiniones o acuerdos de la sociedad. Conforman la voluntad social.
  • Los administradores, por su parte, tienen la función de llevar a cabo ese objeto social, el fin común característico de las sociedades. Tienen que gestionar desde el punto de vista interno la actividad de la propia sociedad como también relacionarse con terceras personas, teniendo la facultad de representar a la sociedad con respecto a estas terceras personas. Gestionan y representan.

4- La extinción de la sociedad

El proceso de extinción jurídica de una sociedad comprende tres fases, que tienen lugar de forma sucesiva. Se inicia con la disolución, durante la cual la sociedad mantiene su personalidad jurídica, pero experimenta un cambio en su propósito o actividad. En este período, la sociedad deja de participar en actividades empresariales relacionadas con su objeto social y pasa a tener una actividad liquidatoria.

La disolución abre así el período de liquidación, la sociedad disuelta realiza las acciones necesarias para liquidar y saldar todas las obligaciones legales derivadas de su participación en el mercado. Con la apertura del período de liquidación cesarán en su cargo los administradores, extinguiéndose el poder de representación (art. 374.1 LSC). Los liquidadores tienen que otorgar en escritura publica la extinción de la sociedad, la cual se tiene que inscribir en el Registro Mercantil.

Sólo al cierre de la liquidación, con la distribución a los socios del remanente patrimonial que pudiera existir, se produce propiamente la extinción de la sociedad, con la desaparición de ésta del mundo del Derecho (art 395 LSC).

Una vez cancelada la sociedad, es posible que aparezcan activos y pasivos sobrevenidos, es decir, bienes o deudas de la sociedad de los que no se tenia conocimiento. En estos casos los liquidadores deberán adjudicar a los antiguos socios la cuota adicional que les corresponda, previa conversión de los bienes en dinero cuando fuere necesario (art. 398 LSC). Por otro lado si lo que aparece es un pasivo sobrevenido la ley lo soluciona estableciendo una responsabilidad solidaria para todos los antiguos socios (art. 399 LSC).

Con el fin de poder contar con un buen asesoramiento jurídico para su empresa, es recomendable permanecer cerca y contactar con abogados expertos en derecho societario.

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