17/04/2024
delito estafa

¿Qué es el delito de estafa?

1. ¿Qué es el delito de estafa?

Comete delito de estafa todo aquel que, con ánimo de lucro, utilice algún tipo de engaño para producir error en otra persona y que esta lleve a cabo la entrega de bienes, derechos, dinero o cualquier tipo de acto de contenido económico, ya sea en perjuicio propio o en perjuicio de un tercero (ajeno).

Con el paso del tiempo, los tipos de estafa han ido variando y actualizándose. Son algunos ejemplos de estafa: el famoso “simpa”, que consiste en no pagar la cuenta en un restaurante o la carrera de un taxi, la venta en páginas web de entradas falsas o el mítico timo del tocomocho, que consiste en que una persona te vende supuestamente un boleto premiado de lotería, siendo esto totalmente falso.

El delito de estafa está regulado del artículo 248 al artículo 251 bis del Código Penal, bajo la rúbrica “De las estafas”, y se tipifican los distintos tipos de estafa, siendo los siguientes:

  • La estafa propia (artículo 248).
  • La estafa informática (artículo 249).
  • Las estafas mediante la utilización de tarjetas de crédito o débito, cheques de viaje o los datos obrantes en cualquiera de ellas (artículo 249).
  • Las conductas relativas a programas informáticos destinados a la realización del delito de estafa (artículo 249).
  • La apropiación fraudulenta de tarjetas de crédito o débito, cheques de viaje (artículo 249).
  • Los subtipos agravados e hiperagravados del delito de estafa (artículo 250).
  • Las estafas especiales e impropias (artículo 251).

2. Delito de estafa básica o genérica

La estafa de tipo básico está regulada en el artículo 248 CP. Como bien hemos definido anteriormente, comete delito de estafa todo aquel que, con ánimo de lucro, utilice algún tipo de engaño para producir error en otra persona y que esta lleve a cabo la entrega de bienes, derechos o dinero, ya sea en perjuicio propio o de un tercero (ajeno).

Para la concurrencia de un delito de estafa, es imprescindible que se dé la existencia de tres elementos esenciales como son el engaño, el error y el acto de disposición patrimonial en perjuicio propio o ajeno, así como la existencia de relación entre todos ellos, sin esto, no se puede determinar que exista un delito de estafa.

El engaño constituye el núcleo de la conducta típica, exigiéndose que sea idóneo y bastante. Este engaño puede producirse a través de palabras, no diciendo la verdad, inventando datos o desfigurando datos que sí son verdaderos. También puede llevarse a cabo a través de hechos, el autor no confirma nada que sea falso, pero a través de su comportamiento o acciones simula o finge algo que no es cierto.

En cualquiera de los casos, es importante recalcar que la conducta debe referirse a hechos. Solo lo que se afirma sobre los hechos puede ser verdadero o falso. Es por ello, que no se considera que hubiera engaño si lo que se realiza es un juicio de valor, como puede ser valorar una operación determinada como un buen o mal negocio, salvo que este juicio de valor se haya llevado a cabo por parte de un experto.

El segundo elemento esencial es el error. El engaño anteriormente comentado debe ser lo suficientemente bueno como para inducir a error a la víctima. Para valorar esta idoneidad del error se acude a los criterios de imputación objetiva. Es decir, el engaño debe crear un riesgo objetivamente previsible de provocar error o confusión en el hombre medio, o por así decirlo en una persona cualquiera. Además, la maniobra engañosa que se haya utilizado debe tener una apariencia de seriedad, quedando descartado los engaños de brujería, adivinación de futuro o del estilo, como se puede ver en la siguiente sentencia: STS_5608_2015 o STS 237_2024.

De hecho, la jurisprudencia en lo que respecta al error, alude a los denominados deberes de autoprotección de la víctima, donde esta debe tener un mínimo de cuidado y prestar un mínimo de atención ante aquellos engaños que sean burdos o evidentes, y en caso de ser así, no será considerado el delito de estafa.

En conclusión, el engaño debe ser lo suficientemente sofisticado o hábil como para producir error en la víctima. Esto aplica también a las personas jurídicas (empresas), como ya confirmó en su momento el Tribunal Supremo. Ya que, aunque cuenten con numerosos asesores o personas trabajando para ellos, también pueden ser víctimas de engaño.

Respecto al error, este se definiría como una falsa representación de la realidad acerca de los datos o informaciones relevantes. Es muy importante que este sea consecuencia de la maniobra engañosa y que dé lugar al acto de disposición en perjuicio propio o ajeno que lleva a cabo la víctima.

Por último, encontramos el acto de disposición patrimonial. Este consiste en la entrega de bienes, derechos, dinero o cualquier tipo de acto de contenido económico, ya sea propios o de otra persona. Lo más importante es, que en este acto no se actúa contra la voluntad de la víctima, sino que esta lo realiza de forma voluntaria ya que se encuentra viciada por el error.

El resultado del delito de estafa es el perjuicio patrimonial, consistente en la disminución del patrimonio de la persona que ha sido engañada o de un tercero como consecuencia del acto de disposición que se ha realizado. Por tanto, es imprescindible que haya relación de causalidad entre el acto de disposición y el perjuicio económico.

Además, es imprescindible, que haya ánimo de lucro y dolo por parte del autor.

El delito de estafa se castiga con la pena de prisión de seis meses a tres años, teniéndose en cuenta para la fijación de la pena el importe defraudado, el perjuicio económico causado, las relaciones entre defraudador y el perjudicado, los medios empleados o cualquier otro elemento que pueda ayudar a valorar la gravedad de la acción infractora.

En caso de no superar los 400€, la pena será de multa de uno a tres meses.

3. Delito de estafas informáticas

El Código Penal dedica el artículo 249 entero a la regulación de las estafas informáticas. A día de hoy, y debido al gran avance y uso de la tecnología en nuestro día a día son el tipo de estafa que más tiene lugar.

Dentro de la gran variedad de estafas informáticas cabe destacar las más conocidas como son: el phising (método que busca engañar a las víctimas para poder obtener datos personales como contraseñas o datos bancarios), el pharming (redirigir a los usuarios a webs fraudulentas para la obtención de información delicada) o ransonware (software malicioso que bloquea el acceso a los archivos o sistemas de la víctima y exige un pago para su desbloqueo).

Las estafas informáticas están castigadas con la pena de prisión de seis meses a tres años.

4. Estafa procesal

Dentro de los agravantes del delito de estafa regulados en el artículo 250 CP, encontramos la denominada estafa procesal.

El delito de estafa procesal consiste en intentar provocar error en el Juez o Tribunal, ya sea manipulando pruebas en las que basan sus alegaciones o a través de cualquier otro medio por parte de aquellas personas que estén inmersas en un procedimiento judicial.

Una de las particularidades de este agravante es que siempre se produce en un procedimiento judicial, siendo el destinatario del engaño un Juez que dicta una resolución injusta a raíz de dicho engaño perjudicando así a un tercero. No se incluye como estafa procesal aquellos engaños que vayan dirigidos al Ministerio Fiscal.

Dentro del supuesto de estafa procesal se pueden incluir dos tipos de conductas: la simulación de un pleito (iniciación de las partes de un proceso judicial fingido con la finalidad de obtener una resolución que perjudique a un tercero) y el fraude de una de las partes en un proceso no simulado (una de las partes emplea el engaño para intentar producir error en el Juez a la hora de dicta una resolución, perjudicando así a un tercero).

5. Delito de estafa impropia

Por otro lado, cabe destacar la estafa impropia regulada en el Art 251 CP. Una de las características principales de esta modalidad de delito de estafa consiste en que será solo necesario la concurrencia del ánimo de lucro y el perjuicio económico evaluable, no siendo necesario la concurrencia del resto de los elementos comentados anteriormente.

Las conductas que integran el delito de estafa impropia son:

En primer lugar, vender, arrendar o gravar a otro, atribuyéndose la falsa capacidad para realizar dichas acciones, ya sea por carecer de ella o por ya haberlo hecho anteriormente, perjudicando así tanto a este como a un tercero. Sería por ejemplo el caso de la doble venta.

A nivel civil, esta doble venta está admitida, sin embargo, en el momento en el que entren en juego los elementos de ánimo de lucro y mala fe, nos encontraríamos ante un delito.

En segundo lugar, constituye un delito de estafa impropia vender una cosa mueble o inmueble ocultando la existencia de algún tipo de carga, o habiéndola enajenado como libre, gravarla o enajenarla nuevamente antes de llevar a cabo la transmisión definitiva de la cosa.

Lo que se busca a través de este artículo es proteger a las víctimas de posibles fraudes inmobiliarios.

Por último, encontramos el contrato simulado. En este supuesto, los otorgantes del contrate tienen conocimiento de la falsedad del mismo, el tercero perjudicado no realiza ningún acto de disposición, pero el negocio simulado lo acaba perjudicando. Un ejemplo muy usual es el contrato de compraventa simulado para poder obtener bienes de la masa hereditaria.

La estafa impropia se castiga con la pena de prisión de uno a cuatro años.

Es recomendable permanecer cerca de abogados especializados en ciberdelitos en caso de haber sido víctima de algún delito de estafa informática o de tener dudas de que haya podido ser así.

¿Buscas abogado especialista en Ciberdelincuencia?

Te recomendamos la firma de abogados española Algoritmo Legal donde encontrarás al abogado especializado en Ciberdelincuencia y con experiencia contrastada que necesitas. Formúlales tu consulta directamente desde aquí (los campos con * son obligatorios):


  • (*) Campo obligatorio


Abogado ciberdelincuencia

Algoritmo Legal

Firma de abogados española especializada en el asesoramiento legal de los negocios, la tecnología y la innovación. Ayudamos a startups y empresas consolidadas en asuntos relacionados con el derecho de sociedades y la contratación mercantil. Somos especialistas en propiedad intelectual y protección de datos personales. Asesoramos negocios y proyectos que utilizan tecnología blockchain e inteligencia artificial. Asimismo, asistimos legalmente a personas que vean afectados sus derechos por el uso de tales tecnología. Más información: www.algoritmolegal.com. Puede escribirnos a info@algoritmolegal.com

Ver todas las entradas de Algoritmo Legal →
Translate »